Mucho se ha hablado sobre la significación de la palabra
Justicia, desde tiempos remotos hasta nuestros días, sin embargo, es de notarse
que ha sido difícil llegar a un acuerdo cuyo consenso permita realizar una
única definición y cuya aceptación sea de manera general y única.
En este sentido, sobre este tema se han realizado
innumerables discusiones desde diversos ámbitos como la religión, el derecho y
la filosofía.
Entre los primeros filósofos griegos, la justicia es
considerada como una virtud, y contraria a esta, existe un vicio llamado
injusticia.
Para Sócrates, es la búsqueda del bien y de lo bello, así,
la justicia entraña la idea y el cumplimiento de nuestros deberes para con
otros, siendo parte principal de estos deberes la observancia y la obediencia a
las leyes humanas o positivas, y también a las leyes no escritas, es decir a la
ley natural, anterior y superior a aquellas y raíz de toda justicia.
Socrates, como hace alusión Platón en el Dialogo Giorgias,
insistió siempre en la idea de que es peor y más denigrante cometer una
injusticia que ser víctima de ella, en relación a la naturaleza de mal y de lo
feo, de lo bello y del bien. En primer término lo feo se encuentra definido por
el dolor y lo malo, en segundo término, si una cosa es más fea que otra es
porque causa dolor, de ahí que cometer una injusticia es más feo que
soportarla, no obstante, al cometer una injusticia hace a quien la comete
inclinarse del lado del mal y la coloca en una postura en la cual cometerla es
peor que padecerla, y ¿quién preferiría lo que es más feo y peor? nadie. En ese
sentido, ninguna persona preferiría cometer una injusticia a padecerla, porque
una cosa por consiguiente es más bella que otra cuando procura mas placer o más
bien que otra.
En relación a la afirmación anterior, Sócrates dice que el
mal mayor que cabe imaginar es el no ser castigado cuando se ha merecido serlo,
ya que lo que es justo por sí mismo es bello, y lo que es bello es bueno y
útil. Así, la ventaja que viene del castigo está muy por encima de él, como la
superioridad del alma lo está sobre el cuerpo; es la liberación de una
enfermedad moral, de la mayor enfermedad: de la injusticia. Así mismo, formula
una pregunta ¿Podrías negar que lo que es justo es bello en tanto que es
justo?, con la cual coloca al justo castigo como remedio de las enfermedades
del alma.
Platón, nos menciona que la justicia es el máximo bien al
que el hombre puede aspirar.
Aristóteles sostiene en su obra titulada “Ética a
nicomaquea”, que la justicia es la suma de todas las virtudes, constituye la
virtud perfecta y es la virtud más necesaria de todas para la conservación del
mundo, así, todo se reduce a la idea de que la justicia consiste en tratar
igual a los iguales y desigual a los desiguales. El mismo, entiende una justicia general y una
justicia particular, la primera aplicada a la vida del Estado, en el que la
justicia es la virtud suprema, la suma y
compendio de las demás virtudes del ciudadano, de la cual derivan otros dos
tipos de justicia como la conmutativa y la distributiva, y la segunda, como la
proporcionalidad de los actos, es decir, la búsqueda del justo medio entre el
exceso y el defecto, como principio de toda virtud. .
Por su parte, Dominicio Ulpiano, Jurista romano, mencionó
“Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi”, la
justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho.
Desde el ámbito de la religión, se habla de una justicia
divina, cuya aplicación es proveniente de un ser no terrenal, y como
consecuencia de la inobservancia de una ley divina, la cual se encuentra orientando al hombre
hacia un fin último, sobrenatural. Esta generalmente se encuentra concentrada
en la idea de que la justicia es ingénita en el alma humana, aunque el
conocimiento de ella, como de todas las verdades eternas, se venga
desenvolviendo solo por grados. Desde los comienzos de la existencia humana la
justicia se expresa en un cierto orden, esto es, en un conjunto de normas
reguladoras y limitadoras del obrar: normas no formuladas en un principio y no
meditadas, pero, sin embargo, efectivamente seguidas.
Desde la perspectiva del Derecho, también se han dado
divergencias respecto a la idea de la justicia, pues hay quienes consideran que
el derecho es justicia, así como, quienes consideran que ambos son cuestiones
diferentes.
Es así, que retomando al filósofo griego Sócrates, en los
Diálogos de Platón, encontrándose en una conversación con Calicles, este ultimo
adopta una postura contraria a las ideas de aquel, dando pie al positivismo, el
cual se encuentra representado por aquellos para quienes los principios nada
significan y la experiencia en cambio todo, y desde tal postura se afirma que
en general los hombres ven más deshonor en ser víctimas de una injusticia que
en cometerla, porque es ser tratado como esclavo y humillarse ante alguien más
fuerte.
Es así que los débiles que se encuentran incapaces de
defenderse solos, son quienes inventan las leyes y las ponen aun sobre las
leyes de la naturaleza. Y que sin embargo, a pesar de la filosofía y de la
misma legislación, el papel del más fuerte lo desempeña el más lucido, dando
significación al más fuerte como el mejor, el que debe ganar porque es el más
sabio y mejor. Y dice que el más sabio es aquel que posee la mayor habilidad y
el mayor valor para procurarse el poder, es el hombre absolutamente libre de
realizar sus deseos y satisfacer sus pasiones sin restricción y sin medida
alguna.
Sócrates refuta tal teoría, diciendo que en la sociedad el
más fuerte es el mayor numero, es decir, el pueblo que es el que hace las leyes
y que si legisla contra la injusticia es porque piensa que es peor cometerla
que soportarla. El castigo vuelve sensato obliga a ser más justo y es la medida
del alma.
Por último, cabe citar la postura de Hans Kelsen, que
desde su perspectiva ius positivista contemporánea, nos dice que la justicia es
un ideal irracional, no accesible al conocimiento, ya que desde el punto de
vista del conocimiento solo existen intereses y conflictos de intereses. La
justicia es un juicio subjetivo de valor, es decir, un aserto por el cual se
declara que algo es un fin, un fin último que no puede servir como medio para
el logro de otro fin ulterior, pero sustrayendo este concepto del campo de los
juicios de valor, solo puede ser establecido sobre un orden social dado, en el
cual “justicia” significa subsistencia de un orden jurídico a través de una
consiente aplicación del mismo, y sólo puede ser aplicada como sinónimo de
legalidad.
En ese orden de ideas, podemos notar que existen criterios
encontrados acerca de la noción de justicia, tal vez difíciles de conciliar,
pero que sin embargo, denotan su existencia ya como principio, como virtud o
como un valor abstracto, que dirige las acciones humanas hacia lo bueno y lo
correcto.