En
la actualidad es común hablar de Derechos Humanos, sin embargo, es inevitable
generar cuestionamientos acerca de ¿Cómo surgen? ¿Por qué y para qué
surgen? ¿Qué son? ¿De verdad existen?
Se
dice de los derechos humanos que son derechos inherentes a la persona o
atribuciones del ser humano, que no dependen de su color de piel, de su raza,
sexo, religión, lengua o condición distinta.
En frecuentes ocasiones se ha
afirmado que los derechos humanos son
parte de un derecho natural y que por
tanto, los posee cada individuo con el simple hecho de nacer o de ser
concebido. Para muchos otros, los derechos existen desde que son positivizados,
es decir, desde que son reconocidos por el Estado y plasmados de manera formal
en instrumentos jurídicos nacionales e internacionales que los consideran como
tales.
Estos
surgen como una manera de protección del individuo contra el mismo Estado, de
alguna manera limitando su actuar, lo obliga a no interferir en el disfrute de
tales derechos, a protegerlos, impidiendo que se pueda abusar de su propia
autoridad contra individuos o grupos de individuos, también lo obliga a adoptar
medidas positivas y promover políticas públicas que faciliten el disfrute de
los derechos mencionados.
Por
otra parte, se ha hablado acerca de los diversos antecedentes históricos que
dieron lugar al reconocimiento de los derechos humanos en el mundo, el
antecedente más remoto se ubica el año 539 a.C., con Ciro “el grande”, quien
fue el primer príncipe de Persia, quien después de haber conquistado Babilonia,
le dio libertad a los esclavos, declaró el derecho de las personas a escoger su
propia religión y estableció la igualdad de raza. Tal mandato quedo grabado en
un Cilindro de barro, y es a lo que hoy se le considera como el documento más
antiguo en el que fueron contemplados los derechos humanos.
Posteriormente en el año 1215, surge otro
documento al que se le conoce como la “Gran Carta”, firmada por el rey Juan de
Inglaterra, obligado por sus súbditos después de cometer graves violaciones a
la ley. Después, en 1789 surge la “La declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano en Francia, después de la abolición del feudalismo, la cual
proclamaba principalmente que a todos los ciudadanos se les debía garantizar
los derechos de “libertad de propiedad, seguridad, y resistencia a la
opresión”. Algo importante, menciona que
“…el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, tiene sólo aquellos
límites que aseguran a los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos
mismos derechos”.
En
el año 1945, casi al término de la Segunda Guerra Mundial, se crea la
Organización de las Naciones Unidas como un organismo internacional que
promueva la paz y prevenga guerras futuras entre las naciones. No obstante, es
hasta 1948, cuando se adopta el termino de derechos humanos con la “Declaración
Universal de los Derechos Humanos”, la cual menciona que “La ignorancia y el
desprecio de los derechos humanos han resultado en actos de barbarie
ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la llegada de un mundo donde
los seres humanos gocen de libertad de expresión y creencia y sean libres del
miedo y la miseria se ha proclamado como la más alta aspiración de la gente
común... Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos”.
En
adelante, han derivado una gran cantidad de Tratados y Convenios
Internacionales que los promueven, sin embargo, es de notarse, que a pesar de
las buenas intenciones de estos documentos, la historia que se escribe día con
día aun nos muestra una triste realidad en la que la violación de estas
derechos sigue siendo el drama principal de nuestras vidas.
Nos
preguntamos si de verdad son eficaces, al notar que, cuando se habla del
derecho a la alimentación, miles de personas en el mundo mueren de hambre, cuando
se habla del derecho a la educación, que nuestra Constitución establece que
debe ser laica y gratuita, el Estado promueve acciones tendientes a hacer más
difícil el acceso a ella, porqué se
habla del derecho a la libre expresión, cuando miles de hechos a diario nos
muestran que expresarse tiene como efecto inmediato la represión del Estado, la
desaparición forzada y la aniquilación de personas.
Es
por todo esto que sin más nos podemos cuestionar si de verdad existen, pero por
otra parte, estamos obligados a creer que si, a reconocerlos y a hacer que el Estado los
reconozca, ya que no debemos considerar a los derechos humanos como una clase
mas de historia, ni tampoco como una
carta de buenas intenciones que se ha plasmado en un papel, que no se realizan
solo con discursos, que no se trata de motivar una campaña política ni de
relaciones públicas, ni de motivar un comercial con un tema de moda, se trata
de derechos que están aquí y ahora, y que son valiosos porque arrastran detrás
un charco de sangre, de muertes, de perdidas y de sufrimientos, de todos
aquellos que han luchado por ellos.
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